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Yendo a un Shala en nuestro barrio

27/05/2018

Un shala al que ir a diario en nuestro barrio no es simplemente un lugar para ir a practicar ASANAS.

Sentirte parte de un shala puede beneficiar tu vida en todos los aspectos.

 

Es muy importante tener una conexión a un shala local. En primer lugar, asistir al shala te motiva. Ves a otros practicando y te dan ganas de practicar. Cuando los estudiantes practican en casa, especialmente principiantes, es muy fácil distraerse, interrumpir la práctica. Pero en el shala, un maestro ha creado un espacio para practicar con cierta energía. El o ella guía al estudiante y entonces, la invaluable relación maestro - alumno comienza.

 

 

La relación  alumno - maestro está bien definida en los textos sagrados de la India, y cada vez que nos involucramos en alguna enseñanza, recitamos el mantra (oración) que se encuentra en los Upanishads.

 

Om

sahana vavatu, sahanau bhunaktu
Saha veeryam karavaa vahai
Tejasvi naa vadhee tamastu maa vidvishaa vahai 
Om Shanti Shanti Shantihi

 

 Traducción:

Om Que seamos ambos protegidos (maestro y estudiante)
Que seamos nutridos ambos
Que ambos trabajemos con gran energía
Que nuestro estudio sea iluminador y fructífero
Que seamos amorosos el uno con el otro 
Om PAZ, PAZ, PAZ

 

Sahana significa "juntos", y, en esta oración, pedimos que el maestro junto con su estudiante, mantengan cierta calma y tolerancia el uno con el otro. 

Luego de ciertos años de práctica y Sadhana, el maestro posee cierto conocimiento; y para que el estudiante pueda captar ese conocimiento, involucrarse en las enseñanzas y asistir al shala, es muy importante.

Este entendimiento y apoyo mutuo junto con la tolerancia, deben estar allí para que el conocimiento se extienda al alumno y la conexión suceda.

 

Aunque practicamos asanas físicos en el shala, difiere mucho de el ejercicio físico en un gimnasio.

En el gimnasio, pagamos una cuota, vamos, ejercitamos, pero no hay esa conexión.

 

 

En Yoga es diferente.

Yoga implica de por sí que ha de haber una conexión entre el alumno y el maestro. En el shala, el maestro monitorea tu práctica y te ayuda allí donde lo necesitás.

 También aprendemos de otros practicantes. Quizás hay practicantes más avanzados, más enfocados y más disciplinados; pero todos juntos, con el maestro, estamos creando esa energía de la cual nos nutrimos y practicamos.

 

En muchos aspectos, un shala de Yoga no difiere tanto de un templo o espacio sagrado, donde vamos a conectarnos, a desapegarnos del aspecto mundano por un rato, y dedicamos nuestros esfuerzos a una práctica.

 

En los templos, un guía ha dedicado su vida a lo espritual. En este espacio sagrado, él crea cierto tipo de ambiente que los concurrentes sienten apenas entran. En este lugar, la gente puede olvidar sus problemas, ser ellos mismos y sentirse cerca de lo divino o espiritual (más inspirados, más felices).

Podemos hacerlo en casa también, pero es más fuerte cuando vamos a un espacio como este. En Yoga es muy similar. 

 

Con un buen maestro, podemos rendirnos al aprendizaje y a una energía positiva que comience a fluir dentro nuestro. Rendirse significa tan sólo estar abierto a aprender, no bloquear este fluir.

 

Sin vacilar, deberíamos tratar de aprender de un maestro. Si un estudiante piensa que lo sabe todo, o que sabe más que su maestro, la energía no fluirá del maestro al alumno.

Yoga es un camino de búsqueda, uno busca y aprende algo nuevo todo el tiempo. No se trata de decir "Yo se todo", porque en realidad el "Yo" debería ser dejado a un lado en Yoga. De lo contrario el ego bloqueará el progreso espiritual.

 

 

Una de las formas en que la gente experimenta un cambio es disciplinándose.

El Yoga no es dominado por la propia interpretación, sino que para ser experimentado, el verdadero Yoga ha de ser practicado bajo ciertos principios (como la no violencia, el contentamiento, la limpieza etc).

Un shala que tiene cierta disciplina implícita, te ayudará a disciplinarte a vos también.

Un ejemplo básico, es cuando vas al shala cada día; te preparás a partir de cierto horario, tomás un baño, empezás a observar lo que comés... y el Yoga se vuelve mucho más que flexionar el cuerpo físico. 

 

Tu salud en general, si hay disciplina, comienza a mejorar, porque tu vida se vuelve más ordenada.

Sucede poco a poco, pero es la disciplina la que nos lleva por el camino espiritual.

Mucha gente va a un ashram para disciplinarse, escuchar discursos o satsang. Van a captar buenos pensamientos, entonces poco a poco sus acciones también se vuelven buenas acciones. En este sentido, el shala también es como un pequeño ashram.

Cuando encontramos el ambiente correcto en Yoga, nos atraerá.

Cómo el ambiente es cultivado depende del maestro; si hay charlatanería y chusmerío, entonces esa clase de energía se cultivará; y habrá muy poco espacio para la transformación.

Si un maestro crea un ambiente espiritual, con pensamientos y palabras espirituales, positivas, entonces la mente del estudiante se transformará en muchos sentidos.

Y esto tampoco sucede practicando en soledad todo el tiempo! 

 

 

 

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